El presidente Trump indicó que Estados Unidos cobrará la mitad de los aranceles que otros países le imponen, aclarando que “no serán totalmente recíprocos. Podría haberlo hecho, pero habría sido difícil para muchos países”.
El presidente Donald Trump anunció que impondrá un arancel base del 10% a todas las importaciones a Estados Unidos, además de aranceles más elevados a algunos de los principales socios comerciales del país, en un movimiento que agrava la guerra comercial que comenzó a su regreso a la Casa Blanca. “Estableceremos un arancel base mínimo del 10%”, afirmó Trump.
“Les cobraremos aproximadamente la mitad de lo que ellos nos han estado cobrando. Así que los aranceles no serán totalmente recíprocos. Podría haberlo hecho, sí, pero habría sido difícil para muchos países. No queríamos hacerlo”, agregó.
En un listado mostrado por el presidente en la Casa Blanca, se destacó que Camboya será el país con el arancel más alto, con una tarifa del 49%. Según ese listado, el país asiático aplica a Estados Unidos un arancel del 97%.
Los amplios aranceles propuestos por Trump erigirían nuevas barreras comerciales alrededor de la mayor economía de consumo del mundo, revirtiendo décadas de liberalización comercial que han dado forma al orden global.
Se anticipa que los socios comerciales de Estados Unidos responderán con contramedidas propias, lo que podría resultar en un aumento drástico de los precios de productos que van desde bicicletas hasta vino.
“Es nuestra declaración de independencia”, declaró Trump en un evento en el jardín de rosas de la Casa Blanca.
El presidente presentó un cartel que detallaba los aranceles recíprocos, incluidos un 34% para China y un 20% para la Unión Europea, como respuesta a los derechos impuestos a los productos estadounidenses.
Otros detalles sobre los aranceles no fueron claros de inmediato, ya que Trump continuó con comentarios que reflejaban sus quejas de larga data sobre cómo los trabajadores y las empresas estadounidenses se ven perjudicados por el comercio global.
La incertidumbre generada por estas medidas ha sacudido los mercados financieros y afectado a las empresas que han dependido de los acuerdos comerciales vigentes desde 1947.


La administración de Trump ha afirmado que los nuevos aranceles entrarán en vigor inmediatamente después de que el presidente los anuncie, aunque aún no se ha publicado el aviso oficial requerido para su implementación.
Sin embargo, la administración sí publicó un aviso oficial sobre un conjunto separado de aranceles a las importaciones de automóviles, los cuales entrarán en vigor a partir del 3 de abril.
Hasta el momento, Trump ya ha impuesto aranceles del 20% a todas las importaciones provenientes de China y del 25% al acero y aluminio, extendiéndolos a productos derivados por un valor cercano a los 150,000 millones de dólares.
Sus asesores dicen que los aranceles devolverán capacidades de fabricación estratégicamente vitales a Estados Unidos.
Economistas externos han advertido que los aranceles podrían desacelerar la economía mundial, aumentar el riesgo de recesión y aumentar el costo de vida de la familia estadounidense promedio en miles de dólares.
Las empresas se han quejado de que el aluvión de amenazas de Trump ha dificultado la planificación de sus operaciones.